Calcula las calorías diarias que necesitas según tu edad, peso, altura y lo que te muevas, y las que te tocan para perder grasa, mantener o ganar músculo. Sin registro y sin dejar el correo: el cálculo pasa entero en tu navegador.
En dos pasos. Primero el metabolismo basal, con la fórmula de Mifflin-St Jeor: lo que gastas en reposo según tu peso, tu altura, tu edad y tu sexo. Y después se multiplica por un factor de actividad, entre 1,2 si trabajas sentado y no entrenas y 1,9 si entrenas a diario. El resultado es tu gasto total, que son las calorías de mantenimiento.
Unas 400 al día por debajo de tu mantenimiento, que salen alrededor de 0,4 kg por semana. Es el ritmo que se aguanta sin pasar hambre ni perder músculo por el camino. Déficits mayores cuestan de sostener más de unas semanas y suelen acabar en rebote, por eso la calculadora pone un suelo de 1.400 kcal en mujeres y 1.700 en hombres.
Como punto de partida, sí. La fórmula sale de medir a mucha gente y sacar una media, así que acierta en el promedio y falla en los extremos: dos personas iguales sobre el papel pueden gastar 200 kcal distintas. Lo que la convierte en tu número es comprobarla dos o tres semanas y ajustar 100 o 150 kcal según lo que haga el peso.
Contar calorías es una herramienta útil para tomar conciencia de tu alimentación y alcanzar objetivos específicos, pero no es obligatorio para todos. Muchas personas obtienen buenos resultados siguiendo una alimentación equilibrada sin contar calorías. Sin embargo, si buscas resultados concretos como pérdida de grasa o ganancia muscular, controlar tu ingesta calórica puede marcar la diferencia.
Aunque el déficit calórico es fundamental para perder peso, no es el único factor. La calidad de los alimentos, la distribución de macronutrientes (proteínas, grasas y carbohidratos), el descanso, el estrés y el tipo de ejercicio que realizas también influyen significativamente en tus resultados y en tu salud general.